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Entre lo permitido y lo prohibido: azúcar y despliegue de los sentidos en el barroco hispanoamericano. Las alcorzas de las Monjas Clarisas de Santiago de Chile (Siglos XVII y XVIII)

Authors
  • Cruz de Amenábar, Isabel
  • Fuentes González, Alejandra
Publication Date
Jan 01, 2021
Source
DIALNET
Keywords
Language
Spanish
License
Unknown
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Abstract

Taste -traditionally located in the last place on the scale of the senses- acquired with the use of sugar during the baroque, a valorization that manifested itself in the rise of pastry, with effects even in the peripheral Kingdom of Chile. The culture of sugar, as a symbolic product of luxury, power and sensuality, associated with women; It also included the closing nuns, represented in Santiago by the ancient poor clares. Its exquisite "alcorza" sweets delighted not only the palate, but through its shapes, smells and modeling, the five senses. How do you explain the candy store -source of multisensory pleasure- in those institutions where the religious women had to mortify their sensuality precisely? why this apparent paradox? did sugar contravene the monastic rules, or more broadly, the dietary patterns of time? The present article demonstrates the full acceptance of sugar in the Old Monastery of Santa Clara, through the historical route of this raw material, as well as the documentary compilation of the Jesuit chronicles and conventual records. Such was the prestige of sugar in this "microworld", which not only allowed the coexistence of these sweetmeats with ecclesiastical prescriptions, but also, an incipient revaluation of the sense of taste, prior to the sensualist theories of the eighteenth century. / El gusto, ubicado tradicionalmente en el último lugar en la escala de los sentidos, adquirió con el uso del azúcar durante el barroco, una valorización que se manifestaba en el auge de la repostería, con efectos incluso en el periférico Reino de Chile. La cultura del azúcar, como producto simbólico de lujo, poder y sensualidad, asociado a la mujer; incluía también a las monjas de clausura, representadas en Santiago por las clarisas antiguas. Sus exquisitos dulces de "alcorza" deleitaban no solo el paladar, sino a través de sus formas, olores y modelados, los cinco sentidos. ¿Cómo se explica la dulcería -fuente de placer multisensorial- en aquellas instituciones donde las religiosas debían mortificar justamente su sensualidad?, ¿por qué esta aparente paradoja?, ¿contravenía el azúcar las reglas monásticas, o más ampliamente, las pautas dietéticas de la época? El presenta artículo demuestra la plena aceptación del azúcar en el Monasterio Antiguo de Santa Clara, a través del recorrido histórico de esta materia prima, así como de la compulsa documental de las crónicas jesuitas y los registros conventuales. Era tal el prestigio del azúcar en este "micromundo", que no solo permitió la coexistencia de estos confites con las prescripciones eclesiásticas, sino que también, una incipiente revalorización del sentido del gusto, previo a las teorías sensualistas del siglo XVIII.

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