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Mi escritura tiene... (1985)

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Publisher
University Library System, University of Pittsburgh
Publication Date

Abstract

132-133a.pmd Revista Iberoamericana, Vol. LXVIII, Núm. 200, Julio-Septiembre 2002, 781-783 MI ESCRITURA TIENE... POR MARGO GLANTZ Mi escritura tiene conexión con las ballenas y con las mariposas monarca. Podría decir que, aparte de mis padres, a quienes les debo la vida, son las ballenas y su creador, Melville, y las mariposas monarca y sus creadores, Mariana Frenk y los oyameles, los causantes de mi escritura. Y ahora que lo estoy escribiendo me parece cada vez más cierto. Yo no sé mucho de la naturaleza, de la cual me interesan sobre todo los animales escritos, al estilo de los que colecciona Borges en su Manual de zoología fantástica, pero mis animales son, como los personajes de las novelas de Conrad y de Dostoievski, los animales verdaderos, los animales reales, porque como ellos decían (Conrad y Dostoievski), “la realidad sobrepasa a la ficción”. No comparto con ellos (o con otros autores a quienes siempre he amado: Faulkner y Flaubert, Stendhal y Proust) la intimidad profunda que tenían con los seres humanos, a quienes me acerco, casi siempre, a través de un libro y no con la piel. Es una desgracia; también una fortuna. Debido a eso, las inscripciones se me marcan en la carne y de esas marcas sale una escritura fraguada poco a poco, a pedacitos. O quizá lo anterior sólo sea cierto hasta mi último libro publicado, Erosiones, porque a partir de este año las cosas han cambiado. He hecho dos viajes definitivos, viajes que me conducen a las fuentes, al origen. Antes viajaba yo a las ciudades, a los museos, a las tiendas estilo Bloomingdale’s, a los cines, a los restaurantes. Esta vez viajé al encuentro de la naturaleza, me dirigí a Michoacán, cerca de Angangueo, donde hay un bosque de oyameles; en él anidan las mariposas monarca, después de una aventura de miles y miles de kilómetros por los aires. En los árboles se cuelgan, se acurrucan, se enciman, se dan color y vida, esperando mantener su especie, sin importarles nuestras guerras y nuestras destrucciones, y volando a la menor

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